cbd ó cannabidol

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Cannabidol aceite es el aceite de la flor de una variedad seleccionada de cáñamo industrial (Cannabis sativa var. sativa), caracterizada por su elevado contenido en cannabidiol (CBD), un cannabinoide que posee importantes acciones biológicas sobre el sistema nervioso. Cannabisan oral aceite es un complemento alimenticio que no contiene tetrahidrocannabinol (THC) el componente psicoactivo del cánnabis.

INFORMACIÓN DE INTERÉS

Cannabidol aceite es el aceite de la flor de una variedad seleccionada de cáñamo industrial (Cannabis sativa var. sativa), caracterizada por su elevado contenido en cannabidiol (CBD), un cannabinoide que posee importantes acciones biológicas sobre el sistema nervioso. Cannabisan oral aceite es un complemento alimenticio que no contiene tetrahidrocannabinol (THC) el componente psicoactivo del cánnabis.


Cannabis sativa var. sativa o cáñamo industrial
Popularmente se conoce la planta de Cannabis o marihuana por su uso con fines lúdicos debido a sus propiedades psicoactivas. Sin embargo, hablar de cannabis también implica hablar del uso que se ha dado a esta planta a lo largo de la historia por sus propiedades medicinales.
El uso del Cannabis para el tratamiento del dolor, espasmos, disentería, depresión, trastornos del sueño y pérdida de apetito, se conoce en Europa desde el siglo XIX.


Las plantas medicinales han sido el punto de partida de la farmacoterapia actual y aún en nuestros días siguen siendo un referente en el descubrimiento de nuevos medicamentos.


Un hito en la historia de la Farmacia fue el aislamiento de los alcaloides de la adormidera, Papaver somniferum, ya que dio paso al descubrimiento de un sistema de neurotransmisión en el Sistema Nervioso relacionado con las vías de transmisión del dolor, el sistema opioide endógeno, de enorme trascendencia en el tratamiento analgésico. La actividad terapéutica de la adormidera es innegable a pesar de que de esta misma planta proceden drogas como el opio o la heroína.
En los años 90 sucede algo similar a lo ocurrido con el opio, al descubrirse una vía de comunicación intercelular en el Sistema Nervioso: el sistema cannabinoide endógeno o sistema endocannabinoide, asociado con el control retrógrado de las sinapsis excitatorias e inhibitorias.
Esto supone una revolución con respecto a las ideas que se tenían sobre el funcionamiento de la comunicación interneuronal.

Sistema endocannabinoide
Está presente en el Sistema Nervioso Central y Periférico y participa en procesos fisiológicos como la regulación de la función motora, el proceso de aprendizaje y la memoria, el apetito, la regulación de la temperatura corporal, la sensación de dolor, la inflamación, el estado de ánimo y la modulación de los efectos psicoactivos del Cannabis.
Está implicado también en la etiología de algunas enfermedades relacionadas con el estilo de vida como la enfermedad de Crohn, la ateroesclerosis, y la artritis.
Este sistema actúa sobre la sintomatología asociada a la inflamación y es capaz de reducir las señales relacionadas con el estrés que conducen a la inflamación crónica y provocan dolor.
El sistema cannabinoide endógeno está compuesto por unos mediadores lipídicos o endocannabinoides, los receptores cannabinoides y por unos sistemas específicos de síntesis y degradación de los endocannabinoides.


Receptores cannabinoides
Los primeros receptores cannabinoides que se descubrieron fueron identificados como CB1 y CB2. A pesar de que la estructura de estos receptores guarda una considerable similitud, su distribución y actividad es distinta.


Los receptores CB1, denominados primeramente como “receptores centrales de cannabinoides” por su abundancia en el Sistema Nervioso Central, están relacionados con la memoria y aprendizaje, la percepción sensorial, el movimiento y con los efectos del Cannabis sobre el comportamiento.
En el Sistema Nervioso se localizan principalmente en áreas relacionadas con:


• función motora (cerebelo, ganglios basales)
• memoria y aprendizaje (corteza, hipocampo)
• emociones (amígdala)
• percepción sensorial (tálamo)
• funciones autónomas y endocrinas (hipotálamo, médula)
• terminaciones nerviosas periféricas (piel, digestivo, circulatorio, respiratorio)



También se distribuyen en tejidos y órganos como el endotelio vascular, hueso, testículos, útero, hígado y tejido adiposo.
Los receptores CB2, también conocidos como “receptores periféricos de cannabinoides”, se encargan de modular la respuesta inmune, la inflamación (neuroinflamación) y el dolor neuropático.
Están distribuidos en el sistema inmune, tanto en las células periféricas (linfocitos, monocitos, macrófagos, microglía) como en los tejidos (ganglios linfáticos, bazo).
Se ha descrito otro receptor denominado CB3 o no CB1/CB2 y se sabe también, que los endocannabinoides interaccionan sobre otros receptores en el organismo como el receptor vaniloide tipo 1 implicado en la señalización del dolor.


Cannabinoides endógenos y fitocannabinoides
Los receptores endocannabinoides son receptores acoplados a proteínas G y responden al estímulo de unos compuestos producidos por nuestro organismo a los que llamamos cannabinoides endógenos, derivados del ácido araquidónico, del que también se derivan un gran número de mensajeros
químicos. Los principales cannabinoides endógenos son:


• N-araquidoniletanolamina (AEA) o anandamida donde el prefijo “ananda” (embeleso o placer interno) proviene del sánscrito y, hace alusión a los efectos de la marihuana


• 2-araquidonilglicerol (2-AG) La marihuana produce unas moléculas llamadas cannabinoides o fitocannabinoides, que mimetizan los efectos de los cannabinoides endógenos y que actúan sobre los mismos receptores que éstos. Hasta la fecha se han aislado unos 120 fitocannabinoides entre los que destacan dos: Δ 9 - tatrahidrocannabinol y Δ 8 -tetrahidrocannabinol, capaces de unirse a los receptores cannabinoides y provocar los efectos psicotropicos asociados al Cannabis. Estos compuestos también tienen efectos beneficiosos como su acción orexígena, analgésica, antiglaucoma y antiemética.
Los compuetos no psicotrópicos también están emergiendo como componentes clave del Cannabis. Así, el cannabidiol (CBD) tiene mucho interés por su propiedad antiinflamatoria, analgésica, ansiolítoca y antitumoral.

Durante muchos años se ha asumido que los efectos beneficiosos de los cannabinoides estaban mediados por los receptores cannabinoides CB1 y CB2 sin embargo, en la actualidad se sabe que el mapa es mucho más complejo, y que un mismo fitocannabinoide puede actuar sobre múltiples dianas (es el caso de los receptores acoplados a proteínas G como algunos receptores opiodes y receptores de la serotoinina).


Los receptores CB1 responden a la anandamida siendo el tetrahidrocannabinol (THC) su fitocannabinoide equivalente. La activación de estos receptores afecta a la memoria y aprendizaje, la percepción sensorial (disminuye la sensibilidad al dolor) y el movimiento (hipomotilidad) y parece ser la responsable de los efectos del Cannabis sobre el comportamiento así como de sus efectos negativos en sujetos altamente susceptibles.
Sobre los receptores CB2 actúa otro endocannabinoide fundamental, el 2- araquidonilglicerol (2-AG).
El cannabidiol o CBD, otro de los fitocannabinoides relevantes, se pensaba que ejercía una acción muy débil sobre los receptores CB1 y CB2 pero se ha visto en estudios in vitro que ejerce una acción antagónica de estos receptores y más recientemente (Laprairie et col.) han demostrado que se comporta como un modulador alostérico negativo del Δ 9 -THC y del 2-AG.


El CBD está implicado en la modulación de distintos receptores fuera del sistema endocanabinoide. Es agonista de receptores de la serotonina y tiene capacidad de activar los receptores A1A de la adenosina lo que puede mediar en la capacidad antiinflamatoria e inmunosupresora del CBD.
Sin embargo, y a pesar de todos estos mecanismos farmacológicos propuestos, el mecanismo de acción del CBD aún no está aclarado.
Los endocannabinoides se fijan a receptores de membrana que se encuentran localizados habitualmente de forma presináptica. Los receptores CB1 reducen la actividad neuronal e interfieren con la liberación de algunos neurotransmisores como la serotonina, GABA, acetilcolina, dopamina, histamina, glutamato y noradrenalina, cuando se produce un exceso o un déficit en la liberación de éstos, protegiendo al Sistema Nervioso Central del daño provocado por estas situaciones.
Cuando se sobreestimulan los receptores postsinápticos de algunos neurotransmisores, se provoca una síntesis de precursores de endocannabinoides, liberando a la hendidura sináptica, endocannabinoides activos que actúan sobre los receptores CB1 de la neurona presináptica. Se cierran los canales del Ca ++
y se facilita la entrada de iones K+, se dificulta así, la despolarización de la membrana plasmática
y se bloquea la liberación del neurotransmisor correspondiente que se ha producido la acción, los endocannabinoides activos pierden su actividad y vuelven a la célula que los ha liberado donde son degradados.
Aunque es característica la localización presináptica de los receptores CB1, se ha descrito también su localización post-sináptica.


Diferencias de acción entre fitocannabinoides y cannabinoides endógenos
Los cannabinoides endógenos se producen en lugares específicos del organismo en respuesta a estímulos concretos. Actúan allí donde se generan y no pasan al torrente sanguíneo, mientras que cuando se administran fitocannabinoides, éstos pasan al torrente sanguíneo y actúan sobre todos los receptores cannabinoides presentes en todos los sistemas de nuestro organismo. Es decir, si se administra THC a una persona con sobrepeso que tiene dolor, se calma el dolor pero se aumenta el apetito. Si se administra THC y CBD, se calma el dolor pero probablemente el efecto sobre el apetito será menor y si se administra CBD, tendremos un efecto ansiolítico, antioxidante y neuroprotector.


Cannabis y CBD
Entre las subespecies de Cannabis sativa, destacan dos: indica y sativa. Una variedad de ésta última, es el cáñamo y tiene uso industrial y alimentario.
Es de sobra conocido el manejo de Cannabis indica por su contenido en tetrahidrocannabinol o THC un cannabinoide descubierto en 1964 a partir de la resina y flores del Cannabis, que trabaja sobre los receptores CB1 del sistema cannabinoide y que tiene propiedades psicoactivas.
Posteriormente se aislaron numerosos compuestos cannabinoides sin las propiedades psicoactivas del THC, como el cannabidiol (CBD), cannabigerol (CBG) y cannabicromeno (CBC) entre otros muchos. Estos compuestos ejercen múltiples acciones a través de mecanismos que están relacionados solo parcialmente con la modulación del sistema endocannabinoide.
A pesar de que en muchos países el Cannabis es ilegal, el renovado interés por sus propiedades medicinales ha llevado al desarrollo de medicamentos basados en cannabinoides que se usan actualmente en la práctica clínica.


En la actualidad, se cultivan variedades de cáñamo industrial que se caracterizan por su contenido en cannabidiol o CBD un cannabinoide que no posee los efectos psicoactivos del THC, pero que tiene beneficiosas propiedades terapéuticas.

Propiedades del CBD:


Antiinflamatorio y antioxidante
El cannabidiol tiene actividad antiinflamatoria por su capacidad de suprimir la producción de un amplio rango de citocinas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral (TNF) y la interleukina IL-1β. También posee una potente acción inhibitoria del estrés oxidativo y nitrosativo, modulando la acción de la enzima óxido nítrico sintasa inducible y reduciendo la producción de especies reactivas de oxígeno.
Este compuesto, y otros cannabinoides no-psicoactivos, poseen propiedades neuroprotectoras, antioxidantes y antiinflamatorias.


CBD y dolor
Cada vez se conocen más evidencias que apuntan a que los cannabinoides pueden influir sobre los mecanismos de inhibición y sobre los procesos fisiopatológicos que influyen en la sensibilidad al dolor. El efecto analgésico de los cannabinoides está más relacionado con las situaciones de hiperalgesia y los estados inflamatorios.
Ensayos clínicos realizados con más de 1000 pacientes han puesto de relieve su eficacia sobre diferentes tipos de dolores crónicos, si bien la gran mayoría de los ensayos controlados se han efectuado con pacientes con dolor neuropático crónico.
El cannabidiol tiene una baja afinidad por los receptores CB1 y CB2 pero su actividad agonista sobre los receptores CB2 parece estar relacionada con sus propiedades antiinflamatorias, influyendo sobre el dolor.
También se ha comprobado que el cannabidiol en aplicación tópica reduce el dolor y la inflamación en procesos articulares, sin efectos secundarios apreciables (Hammell et al. 2016)
Estado de ánimo
Se ha demostrado que el CBD se une a un subtipo de receptor de la serotonina: 5-HT1A. La activación de este receptor en áreas clave del cerebro es la razón de su acción ansiolítica, antidepresiva y antipsicótica.

Enfermedades neurodegenerativas:


Enfermedad de Parkinson
Si bien la acción neuroprotectora del cannabidiol se relaciona con su actividad antiinflamatoria y antioxidante, aquí parecen apuntarse otros mecanismos.
Se ha estudiado la capacidad de neurogénesis del CBD frente al daño por tóxicos como el MPP+ (metil-fenilpiridinio), un tóxico del sistema dopaminérgico, observándose que a pesar de que no aumenta la expresión del factor de crecimiento nervioso o FCN, (un mensajero químico de las células nerviosas que trabaja en el desarrollo de éstas), impide la disminución de este factor que provoca el MPP+, concluyendo que el CBD tiene un potencial neuro-restaurador independiente del Factor de Crecimiento Nervioso.
El cannabidiol es capaz también de controlar los síntomas que acompañan al trastorno de conducta del sueño en fase REM, una alteración del sueño que cursa con una pérdida de atonía muscular, en pacientes de Parkinson.
También se han hecho estudios sobre el empleo de CBD en pacientes de Parkinson con cuadros psicóticos, apreciándose una mejoría sin que se produzca un empeoramiento de la función motora.

Enfermedad de Alzheimer
Estudios in vivo en ratas han mostrado que el CBD inhibe la formación de placas de sustancia β-amiloide reduciendo la producción de especies reactivas de oxígeno y la peroxidación lipídica.
CBD es capaz de atenuar la formación de sustancia beta-amiloide modulando la expresión de óxido nítrico sintasa inducida (iNOS). Asimismo puede modular la función de las células de la microglía y la expresión de citocinas mejorando el aprendizaje.


Isquemia cerebral e hipoxia
Se ha demostrado que el CBD puede invertir el daño cerebral provocado por isquemia cerebral en ratones y que puede disminuir el daño cerebral y las convulsiones asociadas con la oclusión temporal de las arterias carótidas.
Puede reducir la caída hemodinámica cerebral y mejorar la actividad metabólica del cerebro. CBD podría ejercer una acción neuroprotectora frente a la isquemia cerebral generando un incremento del flujo sanguíneo mediado por el receptor de la serotonina 5HT1A.
Se han hecho estudios también en ratas sobre su efecto frente a la hipoxia en neonatos y puede ser considerado como un candidato potencial para futuros ensayos clínicos en este campo.


Otras aplicaciones terapéuticas del cannabidiol
El mecanismo antiepiléptico del cannabidiol no se conoce bien. Dado que no tiene gran afinidad sobre los receptores CB1 y CB2, parece trabajar a través de mecanismos diferentes. Puede estar implicado en una reducción de los depósitos de iones calcio en las mitocondrias mediante una interacción con el cambiador mitocondrial sodio-calcio.
En la actualidad está tomando cuerpo, basándose en datos farmacológicos, el papel del este compuesto en el tratamiento de la epilepsia refractaria aunque son necesarios más estudios al respecto (Wellty T.).
En 2005 se demuestra también su acción antiemética contra náuseas y vómitos. El CBD también se ha estudiado por su efecto antitumoral debido a su capacidad antiproliferativa y pro-apoptótica que interfieren con la neovascularización de los tumores. Se han publicado estudios sobre la acción del CBD en tumores de vejiga, cerebro, mama, colon, pulmón, leucemia y sarcoma de Kaposi
Estudios realizados con el cannabis en insomnio sugieren que el cannabidol puede tener un potencial terapéutico en el tratamiento del insomnio, en trastornos de la fase REM y en la somnolencia durante el día (Babson K.A. 2017).


Bibliografía
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Babson KA1, Sottile J2, Morabito D3 . Cannabis, Cannabinoids, and Sleep: a Review of the Literature. Curr Psychiatry Rep. 2017 Apr;19(4):23.
Kaur R1, Ambwani SR, Singh S Endocannabinoid System: A Multi-Facet Therapeutic Target. Curr Clin Pharmacol. 2016;11(2):110-7

By Jorge López

Tecnico Naturópata colegiado

Nutricionista y Entrenador Personal (FPEF)

Universidad Europea Miguel de Cervantes

Universidad de Nebrija

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